Agua viva

 

 

 

‘Es el agua viva que necesitás en tu día a día, en tu vida, para vivir y sostenerte en pie’ afirma Gabriela Fernández, compañera que forma parte del taller de periodismo y escritura Tinta Revuelta del colectivo YoNoFui. Es de Mar del Plata, tiene 27 años, es mamá de la pequeñita Isabella.  Estuvo 9 años privada de su libertad. Una mañana fría de invierno en el taller, entre mate y mate, y con una pregunta disparadora nos da su visión de la vida y de ese bien llamado Libertad.

 

TR: ¿Qué significa entonces para vos, Gabi, la libertad?

GF: Uy para mí…. ‘nah me mataste’. Es TODO la libertad es TODO.

Es lo primordial del ser humano, es lo más esencial del ser, lo que necesita para vivir bien emocionalmente, sentimentalmente, psicológicamente y físicamente. Eso es TODO. La libertad es el agua viva que necesitas en tu día a día,en tu vida, para vivir y sostenerte de pie.

 

TR: Es muy lindo lo que decís. Y en ese día a día, en lo cotidiano, qué es lo que vos sentís que te hace más libre, o como sentís esa libertad?

GF:¿Cómo vivo la libertad? ¿En la vida cotidiana? No es lo mismo estar encerrada que estar en libertad, son dos vidas distintas totalmente. Adentro te acomodás a un sistema, y acá afuera te acomodás a otro sistema en el cual yo recién estoy retomando vuelo.

Y es difícil porque acá afuera, en la vida “real”, en libertad te encontrás con muchas realidades, con cosas que quizás creés que son re difíciles, pero ésta es la cuestión. Lo más importante es darle valor, ponerle peso a eso de donde estas parada, no? Yo no volvería adentro, tengo a mi hija y  es lo que me da fuerza, para no volver a recaer en esas trampas de la vida, en los círculos viciosos de violencia, de consumo de drogas; entonces gracias a dios, tengo la ayuda de personas que me conocen, que me conocieron en situación de encierro y bueno me brindan ayuda desde acá afuera y trato de abrirme, y de no excluirme ¿viste? De no autoexcluirme.  Así la considero.

 

TR: Nombraste a tu hija, Isabella, que es la que te da fuerzas, y como te imaginás el futuro, o bien que deseas para ella para que sea feliz, pensando en este eje de la libertad.

GF: El proyecto de vida para Isabella es muy diferente a la vida que tuve yo, es todo lo contrario. Mi proyecto de vida es que ella me tenga a mi todos los días, una mamá fuerte, saliendo a delante, quizás no darle todo lo que no tuve, porque tampoco lo sigo teniendo, no tengo para dárselo a ella, pero sí mi acompañamiento en su vida, y estar con ella y ayudarla a crecer, a que vaya a un jardín, a que tenga amiguitas, a que juegue, a que sea feliz.
Hasta el día, bueno, que ella tenga la edad suficiente como para yo sentarme y hablar con ella y explicarle lo que es la vida, lo que mamá pasó, y lo que yo quiero para ella. O sea, me gustaría que estudie, que trabaje, que tenga buenas amistades, que sea alguien profesional, que sea solidaria, pero que tenga un espíritu sano, un cuerpo sano, una mente sana,  que no sea violentada como yo.

 

 TR:¿Capaz es más importante el amor que todo lo otro, no? Que vos puedas estar ahí es más importante quizás que otras cosas.

Y alrededor de la infancia, ¿Qué recuerdos de tu infancia  guardas?

GF: Tengo un recuerdo que lo escribí una vez en el taller de periodismo… es el recuerdo de mi infancia, bueno son tres o cuatro por lo menos, pero te digo dos.

Uno de mamá y uno de papá.

El de mi papá es que cuando yo era chica me llevó a La Pampa y me dejó allá, como cinco años, me dejó sola, él se fue y me abandonó. Entonces yo cumplía 6 años, y mi madrastra [la persona a quién su padre dejó a cargo] me festejó el cumpleaños, y en ese cumpleaños apareció un payaso, el payaso me seguía por todos lados juagaba conmigo, todo…  y cuando me van a cantar el feliz cumpleaños el payaso me hace upa, y me termino dando cuenta que ese payaso era mi papá. ¡Había vuelto mi papá para el día de mi cumpleaños! después de un tiempo largo. Ese es uno de los recuerdos de mi infancia que son como tesoros guardados en mi corazón. De alguna forma estuvo ahí, y eso fue lo que me marco.

 

TR:¿Y de tu mamá?

GF: Y… de mi mamá, es que mi mamá… quizás no son recuerdos buenos, son cosas malas, pero sí de esas cosas malas… rescato lo bueno: que siempre me tuvo al lado. Mi mamá estaba enferma de HIV; ella falleció a los 22 años de sida. Se picaba, en ese tiempo estaban los picos, las jeringas, el consumo, y mi mamá lo hacia adelante mío, ejercía la prostitución también. No son buenos recuerdos, pero si son lecciones, no lecciones sino marcas que me quedan de llegar al punto de decir: siempre me tuvo al lado de ella, nunca me regalo,  ¿entendés? Me cuidó, me dio de comer, entonces… es la mejor mamá para mí, a pesar de su enfermedad y de sus adicciones, su situación de vida y de sus relaciones, siempre me tuvo con ella, y eso para mí… yo le pongo mucho peso a eso.

Y el recuerdo más hermoso que tengo fue ese beso en la frente que me dio cuando mi papá me llevó con él a La Pampa, aunque mi mamá no sabía porque mi papá me secuestró, pero ese beso es como…  fue una despedida.

Y el recuerdo más hermoso que tengo de mi mamá, es un cago de risa:en el patio de mi casa había un árbol y a ese árbol yo siempre me trepaba, y un día mi mamá me dice: Gabi no te trepes del árbol porque te van a picar las hormigas y yo, Gabi terca, va y se trepa. Entonces me empieza picar el pie, me pica la espalda, me pica el brazo,  por allá me empezó a picar todo el cuerpo y empiezo a gritar: Ma! Ma! Ma! Tenía cuatro años, me acuerdo patentemente, ma! Ma! Ma! Yo gritaba, mi mama vino corriendo me bajo del árbol, ‘te dije que te iban a picar la hormigas!’ Con una manguera me empezó a sacar todo, viste: sssszzz manguereada! Yo no sabía cómo hacer, estaba toda picada, después de a poquito me ponía caladril, por todo el cuerpo me ponía el caladril. Yo era re terrible, 4 años tenía, imagínate.

TR:¿Creés que esas experiencias o esos recuerdos al día de hoy te fortalecen?

GF: A mí me fortalece mi hija, mi mamá es una debilidad. Todas esas cosas que pasé con mis viejos a mí no me fortalecieron, al contrario me debilitaron. Pero sí me sirven para decir yo no quiero eso para mí, ni para mi hija.

 

TR:¿Qué te da miedo?

GF: ¡Ay, no! lo que más miedo me da son las redes de trata de personas, estar con mi hija en la calle y que me agarren eso me da mucho miedo. Me da miedo perder a mi hija, me da miedo que le hagan lo que a mí me hicieron. Me da miedo dejar de estar en la vida de mi hija. Me da miedo volver adentro, pero no miedo a que me hagan algo, sino miedo por perder la libertad, por perder a mi hija, porque me separen de ella. Y lo que más miedo me da es la droga.

 

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Editorxs Tinta Revuelta

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