Naturalizar la crueldad

 

El Sistema Penitenciario se cobra la vida de otra mujer, esta vez en la Unidad Nº8 de La Plata.

Por Tinta Revuelta

Fotografía: Luz en la Piel

 

Luisa Cienfuegos, una mujer de 49 años que se encontraba alojada en la Unidad Nº8 de Los Hornos, La Plata, murió luego de sufrir un paro cardíaco en la tarde del sábado. Sus compañeras denuncian que existió negligencia médica ya que en las pocas ocasiones en que fue llevada a “Sanidad” (así se denomina al Centro médico dentro del penal) no recibió la atención de acuerdo a la patología que presentaba.

El sábado 15, día de visita en la Unidad Nº8, Luisa recibió a sus familiares. Alrededor de las 9 AM, mientras estaban con ella comenzaron a notar que no se encontraba bien; ell*s junto a sus compañeras empezaron a reclamar a los funcionarios del SPB (Servicio Penitenciario Bonaerense) que la lleven a Sanidad. La llevaron pero según la familia, la medicaron con un Ibuprofeno, dos pastillas pequeñas no identificables y dos inyecciones intravenosas cuya función “aparentemente” era estabilizarle la presión.

Sin más, la devolvieron al Salón de Visitas. Inmediatamente a su regreso, sus familiares notaron que el estado de Luisa, empeoraba,  no los reconocía, “que estaba como perdida y le hablaba a las paredes”. Vuelven a exigir que la atiendan, el SPB le pide a la familia que se retire, ell*s dicen que no, hasta que no la atiendan a Luisa como corresponde

Luego de mucho insistir lograron que sea llevada a la Unidad de Pronta Atención (UPA). La Directora del Penal Norma Díaz, se acercó para quedar en contacto con ell*s.

Según confirma la familia, Díaz, a las 13:10 del día sábado se comunicó para informarles que ya se encontraba estable. A las 15: 30 de esa misma tarde, se vuelve a comunicar, pero esta vez para decirles que había fallecido.

Los familiares se dirigieron a la UPA, donde el médico de turno les confirmó que Luisa ingresó al establecimiento a las 12:10 y falleció 12:45, contradiciendo las afirmaciones de la Directora del Penal.

Durante la noche del sábado sus compañeras iniciaron un reclamo; como respuesta  recibieron golpes en una durísima represión donde varias mujeres resultaron heridas, además se  realizaron  traslados en forma compulsiva a los penales de Magdalena y Melchor Romero.

El Estado es responsable, de la muerte de Luisa porque se encontraba privada de libertad y la salud es un derecho como lo dice la Ley de Ejecución Penal 12.256 y la Constitución Nacional; la mala atención médica a las que son expuestas las mujeres alojadas en los penales bonaerenses lo hace responsable por las acciones del personal médico penitenciario que no cumplen con el juramento hipocrático, con su responsabilidad de salvar vidas cuando por el contrario se dedican  a recetar “Ibuprefenos, Diclofenax y Ranitidinas” para patologías que requieren otra complejidad, y también por la desidia a la hora de implementar políticas preventivas que podrían evitar muertes.

Además es responsable de la integridad física de las compañeras que con mucho dolor manifestaron lo que estaba sucediendo de los muros para adentro y que recibieron  como respuesta violencia física, por parte del personal y la consecuencia de ser trasladadas violentamente,  diseminadas a  kilómetros de distancia de sus familias en otras unidades.

¿Hasta cuándo vamos a seguir naturalizando como sociedad la violencia que el Estado ejerce en todas sus formas contra  las mujeres privadas de libertad, aceptándola, como si fuera parte de un castigo que no está escrito en las leyes y que por omisión parecemos aceptar?

#NiUnaMenos en las cárceles también.

 

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